Es un sentimiento extraño, pero familiar. Estás satisfecho, agradecido, hasta complacido ¿feliz? a ratos. Te gusta todo lo que has vivido, la inocencia de tu niñez, las risas de tu adolescencia, pero no ves nada más allá. Parece ya que has hecho de todo, no tienes idea de nada. A veces mueres por saber lo que vendrá, otras tan sólo quieres dejar de caminar y hacerte a un lado del camino. Una lágrima recorre tu mejillas mientras tus labios esbozan una sonrisa sincera. Esperas a que alguna señal en tu garganta te diga si es de pena o felicidad, pero no sientes nada. Lloras sólo porque sí, porque tienes tantas cosas guardadas adentro que de alguna forma debían ser conocidas al mundo. Suerte que sólo era una lágrima ¿Podría haber sido peor, no?
Quiero cantar. Tal vez el perro de la vecina no me lo vaya a agradecer, ni mis papás que intentan dormir al otro lado de la ocupada pared. Son las 2.30 de la mañana y no tengo nada de sueño. Y eso que no me tomé una siesta como lo hago cada vez que me de la gana. Pero para mí el reloj todavía es joven. Continuo. Quiero cantar una canción... Pero ningún ritmo en mi iPod me satisface y en la radio no hay ninguna canción que valga la pena como para tener que escuchar al locutor cortarla para hacer publicidad de algo que realmente no me interesa. Pensé en youtube, pero mi internet improvisado está tan sufridamente lento que ni Gandhi se hubiese atrevido a esperar encontrar algo bueno. Creo que el problema no son los artistas, ni la música. No tengo a nadie a quien culpar. No estoy segura de nada, y ésto es lo único que confirma mi teoría. El vacío será mi fuente de inspiración esta vez, cuando no encuentro la luna en el cielo, no recuerdo un nombre que merezca alguna palabrería cursi, o simplemente alguna duda que se me haya colgado en la cabeza. No hay sujeto en absoluto.
¿Debería asustarme? No lo creo. Una vez escuché que es mejor sentir dolor a no sentir nada. Siempre había estado de acuerdo, pero esta noche, sólo por esta vez, me dedicaré a escuchar al silencio. No hay mejor canción para cantar que aquella que todavía no encuentras.
Talvez no te hace sentido, ni si quiera me hace a mí aún. Cuando ya no te queda ni el plan Z, optas por escribir. Sin embargo, ése sentimiento extraño pero familiar sigue ahí. No te sorprendes, estás satisfecho, agradecido, hasta complacido ¿feliz? Lo sabrás la próxima vez que vuelvas a querer escribir, no sólo necesitarlo.
jueves, 30 de diciembre de 2010
domingo, 26 de diciembre de 2010
...
No tengo mucho que decir. ¿Alguien conoce la cura para la verdad?
Necesito que aprender a desmostar los castillos en el aire que construí.Están a punto de derrumbarse sobre mi cabeza.
domingo, 19 de diciembre de 2010
:)
No puedo ver nada... Miento, sí veo, pero es borroso, como su alguien hubiese pasado una pincelada de agua por mis ojos. Como si hubiese llorado toda la noche, y mis lágrimas estuvieran impregnadas a mis ojos, siempre amenazando con caer. Son sólo manchas de colores, a lo lejos ya ni reconozco a la gente. Ni a los tuyos, a los míos, ni a ti ni a mi. No entiendo lo que dicen las señales, no distingo entre las líneas que marcan los límites. No puedo leer, me paso en las calles por no ver los carteles. Es un sin fin de limitaciones. Pienso que me muevo, pero no voy a ninguna parte.
Supuse que todo esto era un problema. Así que siempre llevo conmigo la solución. Un marco y un par de cristales. Pero aún así, hay algo que sigue molestando, son manchas, dedos, huellas, cosas que no quiero volver a ver, ensucian mi vista. He intentado un millar de veces limpiarlos, pero no he podido. Ha intentado mi mamá, mi papá, mi hermana y mi abuela. Algo tan estúpidamente cotidiano, que me estresa necesitarte precisamente a ti para esto. Has sido extrañamente el único capaz de dejarlos como nuevos. Sabes a la perfección como reparar lo antes roto, sanar las heridas, quitar la mugre que ennegrece aún más a la oscuridad. Así que, una vez más... ¿Limpias mis lentes? Aunque estés lejano, me gusta saber que siempre estarás exclusivamente ahí para aclararme, y hacerme volver a mirar.
Gracias.
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